Aparicio,
No exagero cuando digo
que has sido
incuestionablemente,
el punto más alto de todos y cada uno de mis días
desde esa primera cita
en un bar desconocido
en Miraflores,
un 8 de diciembre de 2003.
Tampoco necesito inflar la realidad
para declarar,
sin temor a equivocarme,
que contigo entendí
que el cielo existe,
que uno lo crea y experimenta, aquí en la tierra,
y que tu has sido para mí, mi vida, el cielo,
que nunca antes creí encontrar
ni merecer.
Hoy,
20 años despues de esa primera cita,
vengo,
mi dulzura,
a decirte:
Para estos próximos 20 años que nos esperan:
Que no quiero que estemos juntos porque alguna vez nos hicimos una promesa
Y no quiero que sigamos juntos porque nos acostumbramos a estarlo
Y menos quiero que decidamos ser compañeros porque se nos hizo fácil.
Al contrario,
quiero que estemos juntos
con un amor absolutamente condicionado
y contingente.
Un amor que no es para siempre
solo porque sí.
Aparicio,
Quédate conmigo sólo si te veo y te valoro cada día
Quédate a mi lado solo si te cuido y te atesoro
Quiéreme porque te disfruto y me encanta quien eres y lo que tienes para dar
Quiéreme porque celebro tu existir, tu individualidad
Ámame porque soy tu hogar
Ámame porque soy tu corazón
Ámame mientras sea tu inspiración.
Elígeme cada día
Porque te doy lo mejor de mí
y porque nunca me canso de intentar.
Hoy te pido que me ames porque se cumplen estas condiciones
Y no aceptes NADA MENOS que eso.
Quiero, mi vida, un amor que nunca se conforma.
De mi lado, yo te digo que te amaré siempre y cuando:
la tierra gire
el sol salga
y yo tenga un respiro más que dar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario