Julio vive sentado y usa polos de Metallica. Es callado y no le gusta que le hagan preguntas tontas. Julio es adolescente y por eso, anda un poco rebelde. Cuando se acuerda que no tiene piernas, se siente un poco más rebelde. A Julio le cortaron las piernas hace ocho años después de un partido de futbol y después de que murió su mamá. Julio es hemofílico y no sabía cuidarse solo cuando se quedó huérfano a los 10 años.
A Ruby no le gusta estar en su casa y a veces nos parece que sus risas son exageradas. Nunca la pude leer, pero siempre me cayó bien. Cuando crecimos, un día, después de varias chelas, Rubi contó que sus papas se divorciaban AL FIN! Otro día, después de tres rones en un pijama party contó que su papá había abusado de ella durante casi toda su niñez. En el 2010, Ruby tiene hijos y nunca piensa en su papá. Ruby tampoco piensa en que su mamá se hizo la loca durante más de 15 años y la perdonó hace 14.
Jhony es inteligente y despierto, aunque no lo parezca porque siempre está callado y con la mirada puesta en el piso. Jhony quiso ser ajedrecista, pero le dijeron que no. Igual es feliz porque se ganó una beca para estudiar. Aún no sabe qué va a estudiar y la beca solo sirve para un año, pero Jhony tiene un plan y se siente bendecido. Hace tres semanas a Johny se le murió el papá en un accidente de carretera y tuvo que ir a reconocer el cadáver con sus 16 años. Jhony no habla de eso, solo piensa en su beca y el negocio que pondrá después.
De Saul casi ni me acuerdo y lo debo haber visto a lo mucho diez veces en mi vida. Saul trabajaba con mi familia y después se vino a Lima con su familia a forjarse, entre todos, una vida mejor. Saul y su familia consiguieron un puesto en un mercado. Después de un tiempo vinieron a desalojarlos y Saul defendió lo que era suyo con manos y pies. Cuando me llamaron para que vaya a ayudar a Saul a un hospital, supe que Saul había perdido una mano defendiendo su puesto de mercado. Cuando le ofrecí ayuda no quiso aceptarla, pero sí quiso saber cómo estaba mi familia e insistió en contarme lo mucho que nos quería. Saul es un ángel que un día conocí.
A Luzmila nunca la conocí en persona. La vi hoy en el noticiero. Tenía cara de ser esas personas que siempre huelen un poco a comida y un poco a sudor. Parecía cansada por unos kilos de más y sus ojos reflejaban la paz a la que se llega después de muchas vidas. Luzmila salió de su casa, caminó y se paró a esperar un bus. El bus llegó, pero no paró. Luzmila salió en televisión esta mañana por haber sido atropellada por un hombre que tiene 18 papeletas acumuladas en dos años. Es posible que Luzmila pierda una pierna.
Kiara, Paty y Soledad son tres hermanas. Viven en la sierra y tienen chapas que brillan en el sol. Ninguna usa zapatos, pero tienen que caminar al colegio todos los días. Tienen una mini-granja en el patio de su casa y lo que más les gusta son los conejos (a Kiara los pollos). Las tres saben que sus mascotas son comestibles, pero les da igual. Kiara, Paty y Soledad son las tres niñas mas despeinadas que vi en mi vida. Jugamos a peinarnos cuando las conocí y cuando terminamos de jugar, quedaron peor que antes. Hoy, las tres deben ser adolescentes y sinceramente espero que sigan siendo tan felices y libres como en Febrero del 2003.
Hoy traigo estas historias de dolor (y algunas de horror) con un solo objetivo: Recordarme que la vida no es siempre justa y no siempre tiene sentido, pero hay seres humanos extraordinarios que son capaces de construir sobre las ruinas y ser felices pese a la adversidad. Ellos eligieron vivir después de sobrevivir y de ellos, a quienes admiro en silencio (y cuyos nombre son ficticios), espero aprender algún día a aceptar el mundo como es y hacer limonada al fin.
viernes, 12 de febrero de 2010
miércoles, 10 de febrero de 2010
Martes (semi continuación de "Del mismo material"
Como desafortunada casualidad o gracias a la maldición que me persigue por cantar victoria antes de tiempo, luego de dos semanas de mi post de fumadora-que-no-quiero-ser, ayer me fumé medio pucho, año y medio después.
Debo decir con vergüenza que las dos primeras pitadas fueron el cielo: Sabor mezclado con respiración mezclada con lugar conocido que da calma. Desafortunadamente para ese pucho, las pitadas tres, cuatro y cinco fueron cada vez mas tortuosas, raspadoras de garganta y me impregnaron de un olor que hace tiempo decidí que no quiero tener. Lo apagué.
Me quedé mirando a mi ex cómplice con algo de asco y mucha nostalgia. La pena que tuve Ayer, no me la pudo calmar.
A Ayer lo veía venir desde hace casi una semana y el viernes el miedo en la panza me despertó dos horas antes de lo acostumbrado. Era claro que ayer llegaría en cualquier momento, lo malo es que no tenía idea de cuál sería la cara, esta vez, de mi temido Ayer.
Ayer llegó. Fue como un golpe, violento, doloroso y me quitó la respiración. Ayer, otra vez, no lo pude entender, solo lo sentí y pensé que si el dolor fuera físico, seguro me desmayaría (porque es de esos dolores que deberían tener como prerrequisito un dolor de parto, para que por la comparación, duelan menos).
Tengo años, al menos seis, tratando de entender por que el amor no es suficiente para curar viejas heridas y por que el castigo no forma, sino separa. Cada año que ha pasado ha contribuido a agudizar mi sensibilidad y así, hacer que cada golpe (de realidad) se haga más fuerte (dentro de mí), tanto que ayer llegué a recurrir a mi prestamista de último recurso.
Hoy, tengo que empezar a sanar y para mi infortunio, eso implica aceptar. He pasado años tratando de cambiar una realidad que no está en mis manos cambiar y entender algo que mi intelecto nunca podrá entender. Tengo que aceptar. No sé cómo hacerlo, pero tengo fe en que aprenderé. Aceptar de seguro ayudará a reducir la sensibilidad y eventualmente, el dolor?
Por ahora y como dije antes, solo me queda desear que el universo te cuide y desear con aún más fuerzas: que seas feliz.
Te quiero tanto que duele. Y no es una exageración.
Debo decir con vergüenza que las dos primeras pitadas fueron el cielo: Sabor mezclado con respiración mezclada con lugar conocido que da calma. Desafortunadamente para ese pucho, las pitadas tres, cuatro y cinco fueron cada vez mas tortuosas, raspadoras de garganta y me impregnaron de un olor que hace tiempo decidí que no quiero tener. Lo apagué.
Me quedé mirando a mi ex cómplice con algo de asco y mucha nostalgia. La pena que tuve Ayer, no me la pudo calmar.
A Ayer lo veía venir desde hace casi una semana y el viernes el miedo en la panza me despertó dos horas antes de lo acostumbrado. Era claro que ayer llegaría en cualquier momento, lo malo es que no tenía idea de cuál sería la cara, esta vez, de mi temido Ayer.
Ayer llegó. Fue como un golpe, violento, doloroso y me quitó la respiración. Ayer, otra vez, no lo pude entender, solo lo sentí y pensé que si el dolor fuera físico, seguro me desmayaría (porque es de esos dolores que deberían tener como prerrequisito un dolor de parto, para que por la comparación, duelan menos).
Tengo años, al menos seis, tratando de entender por que el amor no es suficiente para curar viejas heridas y por que el castigo no forma, sino separa. Cada año que ha pasado ha contribuido a agudizar mi sensibilidad y así, hacer que cada golpe (de realidad) se haga más fuerte (dentro de mí), tanto que ayer llegué a recurrir a mi prestamista de último recurso.
Hoy, tengo que empezar a sanar y para mi infortunio, eso implica aceptar. He pasado años tratando de cambiar una realidad que no está en mis manos cambiar y entender algo que mi intelecto nunca podrá entender. Tengo que aceptar. No sé cómo hacerlo, pero tengo fe en que aprenderé. Aceptar de seguro ayudará a reducir la sensibilidad y eventualmente, el dolor?
Por ahora y como dije antes, solo me queda desear que el universo te cuide y desear con aún más fuerzas: que seas feliz.
Te quiero tanto que duele. Y no es una exageración.
miércoles, 3 de febrero de 2010
La oración que quisiera ser capaz de sentir cada día
Trato de no ser católica desde hace tiempo. Una reveladora preparación para la confirmación en el colegio, sumada a un curso obligatorio de teología en la universidad, me convencieron de que el catolicismo no era lo mío. No creo en muchos de sus preceptos, ni en sus santos, ni en sus interpretaciones y ciertamente, aceptar dogmas no es consistente con la persona que quiero ser.
Sin embargo, me limito a decir que trato no ser católica (y no que no lo soy) porque 15 años o más de culpas, ofrendas, promesas, temores y guardar-apariencias no pasaron en vano, más aún cuando esos años incluyeron toda mi infancia.
Este tratar de no ser católica no riñe con mi creencia en la existencia de un ser superior, como muchos equivocadamente creen, y por el contrario, todas las noches le rezo a quien no tiene nombre definido y representa, para mí, el amor, lo infinito, la justicia, la paz, la bondad y todos los buenos deseos del mundo.
La oración que pienso cada noche es más que nada, un espacio de reflexión obligado, que comparto con ese ser superior que es también mi conciencia. No sé si en la oración esté yo autorizada a pedir algunas cosas, sin embargo, nunca esta demás desear (con cautela, para no ser conchuda ni ofender).
Ayer hice la oración que me gustaría tener la mayor parte de noches, pero que en días ocupados, me resulta difícil recordar. Estoy segura de que le faltan todavía varios pedazos, pero por ahora, se oye así en mi cabeza:
GRACIAS
Por un día más
Por el amor que recibo, a veces gratis e inesperado
Por mi familia y mi familia elegida después de nacer
Por los besos que doy y con tantas ganas
Por el tiempo que pasé no haciendo nada y disfrutando cada segundo
Por las risas y las bromas tontas
Por las buenas conversaciones
Porque hoy, si me hubiera provocado, habría podido correr
Por el sol y las brisas que traen olores de hojas que nunca conoceré
Porque pude comer cuando tuve hambre y si no lo hice, fue porque vivo a dieta
Por el parque frente a mi casa
Por mi trabajo (el que sea que esté de turno)
Por las opciones, que hoy fueron muchas
POR FAVOR, quisiera….
No olvidarme de que en mi búsqueda de felicidad, debo tratar de ser feliz cada día
Que mis grandes amores sean felices
Que mis grandes amigos busquen ser felices
Que mis muertos estén felices, así estén muertos hace mucho
No tener miedo por el pasado ni generarme miedos nuevos
No desperdiciarme en rencores y resentimientos
No contaminarme con celos ni envidias
Poder contribuir a aliviar el dolor (y que el dolor se alivie solo también)
Hacerme sabia
Recordar y mejorar esta oración todos los días
Sin embargo, me limito a decir que trato no ser católica (y no que no lo soy) porque 15 años o más de culpas, ofrendas, promesas, temores y guardar-apariencias no pasaron en vano, más aún cuando esos años incluyeron toda mi infancia.
Este tratar de no ser católica no riñe con mi creencia en la existencia de un ser superior, como muchos equivocadamente creen, y por el contrario, todas las noches le rezo a quien no tiene nombre definido y representa, para mí, el amor, lo infinito, la justicia, la paz, la bondad y todos los buenos deseos del mundo.
La oración que pienso cada noche es más que nada, un espacio de reflexión obligado, que comparto con ese ser superior que es también mi conciencia. No sé si en la oración esté yo autorizada a pedir algunas cosas, sin embargo, nunca esta demás desear (con cautela, para no ser conchuda ni ofender).
Ayer hice la oración que me gustaría tener la mayor parte de noches, pero que en días ocupados, me resulta difícil recordar. Estoy segura de que le faltan todavía varios pedazos, pero por ahora, se oye así en mi cabeza:
GRACIAS
Por un día más
Por el amor que recibo, a veces gratis e inesperado
Por mi familia y mi familia elegida después de nacer
Por los besos que doy y con tantas ganas
Por el tiempo que pasé no haciendo nada y disfrutando cada segundo
Por las risas y las bromas tontas
Por las buenas conversaciones
Porque hoy, si me hubiera provocado, habría podido correr
Por el sol y las brisas que traen olores de hojas que nunca conoceré
Porque pude comer cuando tuve hambre y si no lo hice, fue porque vivo a dieta
Por el parque frente a mi casa
Por mi trabajo (el que sea que esté de turno)
Por las opciones, que hoy fueron muchas
POR FAVOR, quisiera….
No olvidarme de que en mi búsqueda de felicidad, debo tratar de ser feliz cada día
Que mis grandes amores sean felices
Que mis grandes amigos busquen ser felices
Que mis muertos estén felices, así estén muertos hace mucho
No tener miedo por el pasado ni generarme miedos nuevos
No desperdiciarme en rencores y resentimientos
No contaminarme con celos ni envidias
Poder contribuir a aliviar el dolor (y que el dolor se alivie solo también)
Hacerme sabia
Recordar y mejorar esta oración todos los días
Suscribirse a:
Entradas (Atom)