Hace unas semanas tuve una breve conversación que me reveló la manera en que una parte de la sociedad limeña percibe a las mujeres. Debo advertir que mi muestra no es significativa, sin embargo la considero relevante por un sorprendente 100% de respuestas coincidentes.
Todo empezó cuando una amiga me dejó ojear un libro que ella leía. Después de leer diagonalmente las tres primeras páginas me sentí literalmente cacheteada. La premisa del autor: el objetivo de vida de la mayoría de mujeres es casarse y tener hijos. Las siguientes líneas comentaban cómo él había ideado un cuestionario que consistía en hacer un cálculo de la edad a la que una mujer debía conocer a su príncipe azul con el fin de perfeccionar el alcance de los objetivos antes mencionados: casarse antes de cierta edad, tener hijos antes de los treinta y mantener una relación con una duración mínima aceptable antes del matrimonio.
Cerré el libro indignada tan solo por la premisa del sujeto y con la esperanza de poder destruirlo durante un buen rato, cuando mis dos amigos presentes (hombre y mujer) me dejaron muy en claro su opinión: concordaban totalmente con el autor, pues la mayoría de mujeres que ellos conocían tenía como fin último dos cosas: casarse y tener hijos. Es más, me dieron varios ejemplos de mujeres que pensaban de esa manera y yo conocía y por tanto, no podían entender ni mi sorpresa ni mi exaltación, además, acaso objetivos tan loables tenían algo de malo?
Vamos por partes. Creo que los objetivos de vida, los fines últimos de cualquier persona son tan válidos como los míos. Por otro lado, no considero que el desear una familia tenga algo de reprochable, todo lo contrario. Lo que me sorprende es que en la premisa planteada por el nuevo integrante de mi lista de autores-que-nunca-leeré, está implícita una visión casi unidimensional de la vida de una mujer. Dónde quedaron la realización profesional, intelectual, espiritual y millones de otros aspectos?
En los últimos días anduve ensayando posibles respuestas para explicar la nueva premisa que me había sido planteada sobre el supuesto gran objetivo de la vida de muchas mujeres:
- Es un tema ligado a la preservación de la especie?
- Se trata de roles, de lo que uno cree que es su destino, lo que “le corresponde”? (como en algunas castas en la India)
- Es un tema aprendido de memoria? Es algo que les enseñaron de niñas?
-Es algo simplemente deseable por ser lo más cómodo, o por ser muy sacrificado o porque lo impone alguna religión de manera subliminal o muy explícita?
- Es simple y puro instinto, deseo, urgencia incontrolable?
-Es una mezcla de un poco de todo lo anterior?
No se la respuesta, e insisto, me parece legítimo y loable que una mujer quiera formar una familia, sin embargo, me pregunto: Es eso lo único a lo que debe aspirar, es eso lo indispensable, es la condición necesaria y suficiente? Más aun, es ese el rol primordial que la sociedad debe atribuirle?
Personalmente, no lo creo. Creo que hay mucho más dentro de mí que esa maravillosa capacidad de parir y brindar cuidado y protección. Me considero un ser humano (antes que una mujer) con infinitas posibilidades de ser y hacer lo que quiera en diferentes ámbitos de mi vida. Creo que puedo trabajar en cualquier cosa, estudiar lo que me provoque, elegir si tener hijos, decidir cómo vestirme , usar las palabras que mejor expresen lo que quiero contar y ciertamente, tener la vida que sueño, sin restricciones impuestas por haber sido fabricada con algunas partes de menos.
El objetivo de mi vida es ser feliz y/o encontrar paz (hace tiempo que deje de tener la certeza de que uno me llevaría ineludiblemente al otro). Qué creo que me llevará lograr mi amplio y ambicioso objetivo? Seguramente una chamba que me apasione, un gran amor, buenos amigos, una familia, la aceptación de mi misma, aprender y saborearlo, pedazos de chocolate a lo largo de todo el camino, e incontables factores más.
No sé si mi visión de vida es diferente a la de la mayoría de mujeres. Ciertamente, cuento muchas amigas que comparten mis objetivos con algunas variantes. Tal vez simplemente la premisa que me hace parir este post es equivocada o es exagerada. En cualquier caso, no puedo decir más que:
que cada quien sea feliz como quiera ( y lo más importante, como pueda).
martes, 30 de marzo de 2010
jueves, 11 de marzo de 2010
LIZ. 11 de Marzo. Piscis
Hoy tendrías 56. Es una edad que de seguro no te gustaría nadita (aún recuerdo cómo te jodieron los 40). No te puedo imaginar vieja, si incluso cuando yo tenía 12 y tú 39, se sentía como que tú fueras menor: Tu piel más suave, tu cara más fina, tu cuerpo más flaco y tu entusiasmo más vivo. Hermosa, joven y delicada en mi memoria, cómo serías de 56?
Pensar que te quise tanto durante mucho tiempo, que orbité a tu alrededor durante años, que cuando te fuiste, pensé que moriría de pena…. y que hoy me cuesta recordar siquiera como se sentía quererte.
No te puedo mentir, después de 14 años la memoria empieza a fallar, pero cada medio año me esfuerzo mucho en dibujarte en mi cabeza: Cómo era tu voz? A qué olías? Si me vieras hoy, creerías que me parezco a ti? De qué hablábamos? Con qué soñabas? Qué anhelabas? Qué te dolía? Qué te hacía reír?
Cuando recién te fuiste me empeñaba tanto en grabarte de memoria.... Cómo me aferraba a tus recuerdos, cómo trataba en honrarte con mis lágrimas, cómo no quería parar de sufrir, cómo pensaba que, tal vez, si no te olvidaba, nunca morirías...
Con el paso del tiempo y con el dolor casi inerte puedo decir que hoy te recuerdo muy poco, que te sueño cada cinco días, pero que te vivo siempre:
Tu perfeccionismo rabioso, tu rebeldía feminista, tus ganas de resentirte, tu compasión incomprendida, tu fobia a los ratones, tu fuerza interior, son mías.
Mi miedo al futuro, mi adicción al tabaco, mi pasión por la vida, mi controlismo incontrolable y mi falta de ganas de ser sociable, son tuyos.
Liz, desde que no estás, me ha parecido verte varias veces caminando en la calle y, cada vez, imagino que en algún lugar, en algún mundo, estarás viviendo otra vida, queriendo a otros hijos, soñando otras locuras. Imagino que la muerte no es el fin, sino un nuevo comienzo. Imagino que nunca dejamos de querernos, imagino que siempre serás mi madre, pero más que nada, imagino que eres muy feliz.
Pensar que te quise tanto durante mucho tiempo, que orbité a tu alrededor durante años, que cuando te fuiste, pensé que moriría de pena…. y que hoy me cuesta recordar siquiera como se sentía quererte.
No te puedo mentir, después de 14 años la memoria empieza a fallar, pero cada medio año me esfuerzo mucho en dibujarte en mi cabeza: Cómo era tu voz? A qué olías? Si me vieras hoy, creerías que me parezco a ti? De qué hablábamos? Con qué soñabas? Qué anhelabas? Qué te dolía? Qué te hacía reír?
Cuando recién te fuiste me empeñaba tanto en grabarte de memoria.... Cómo me aferraba a tus recuerdos, cómo trataba en honrarte con mis lágrimas, cómo no quería parar de sufrir, cómo pensaba que, tal vez, si no te olvidaba, nunca morirías...
Con el paso del tiempo y con el dolor casi inerte puedo decir que hoy te recuerdo muy poco, que te sueño cada cinco días, pero que te vivo siempre:
Tu perfeccionismo rabioso, tu rebeldía feminista, tus ganas de resentirte, tu compasión incomprendida, tu fobia a los ratones, tu fuerza interior, son mías.
Mi miedo al futuro, mi adicción al tabaco, mi pasión por la vida, mi controlismo incontrolable y mi falta de ganas de ser sociable, son tuyos.
Liz, desde que no estás, me ha parecido verte varias veces caminando en la calle y, cada vez, imagino que en algún lugar, en algún mundo, estarás viviendo otra vida, queriendo a otros hijos, soñando otras locuras. Imagino que la muerte no es el fin, sino un nuevo comienzo. Imagino que nunca dejamos de querernos, imagino que siempre serás mi madre, pero más que nada, imagino que eres muy feliz.
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