viernes, 15 de diciembre de 2017

Christian

Me acuerdo con asombrosa claridad del día que te hicieron.
Siempre fui pésima para los detalles, pero estos los tengo impresos por mi propio bien. Para saborear a mi pura discreción.

Primero me impresionó cuando te pusieron la nariz sobre el resto de la cara. Por qué sólo posarla encima de todo lo demás? Todas las narices se paren del resto de las caras. Por qué la tuya no? Estaba tan sobrepuesta que desde el inicio la quise sacar de su lugar de un solo mordisco.

Luego te sembraron rulos. Cuando crecieron eran tan frondosos y suaves que solo provocaba tocarlos, como descanso de manos.
Y ademas eran calientes y cómodos, como consuelos de almas.
A quien se le ocurrió? El pelo solo sirve para enmarcar caras.

Siguieron las orejas, puntiagudas, muy coquetas. Me saludaban cada vez que volteabas la cara. No tenía sentido. Las orejas apenas se ven. Deben ser aburridas y predecibles y nunca deben dar risa!

Al final te pusieron la sonrisa.

Me quedé callada por un buen rato y sin poder parar de mirar.

Todo lo demás tuvo sentido.

No me puedo comer esa nariz, apropiar de esos rulos ni reír de esas orejas. Todos fueron creados para ser el marco de esa sonrisa perfecta. Mi hogar.




Sonrisa


María Pía L.

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