La segunda lección que aprendí de la muerte fue que la gente muere cuando una la olvida.
No tengo que
hacer ningún esfuerzo para no olvidarte
Eres parte de mi
A través de
conversaciones sin parar
Libros compartidos
Reflexiones sobre
reflexiones.
La primera lección
que aprendí de la muerte fue que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Y por eso siempre
quise agradecerte en vida toda la diferencia que habías hecho en la mía.
Pero hace un año
cuando nos dijimos que éramos padre e hija elegidos
Y hace un mes
cuando nos tomamos de la mano por minutos sin parar y solo nos miramos
Sé que lo sabias,
en el alma, tanto como yo lo sabia
Que eras más que
mi padre. Eras mi guía.
La tercera
lección que aprendí de la muerte es que hay que honrar la vida que se fue con
la vida que se queda.
Aquí tomo la
posta de la evolución Cesar Aza. Esa que empezamos cuestionándonos juntos de
que se trataba esta vida.