Cesar,
Para siempre
en mi mente quedó grabado
tu asombro por cada año alcanzado
y cada uno vivido cómo si fuera el final.
Cómo si fuera el último para aprender
Cómo si fuera el último para enseñar
Cómo si fuera el último para descubrir
Cómo si fuera el último para disfrutar
Cómo si fuera el último para amar.
Empezaste a trotar como a los 75
A comer suchi como a los 68
A usar una tablet mejor que nadie como a los 70
A leer libros enteros en inglés como a los 77
A estudiar budismo como a los 82
y no puedo parar de contar...
Para siempre
Tío querido,
vives en mis intentos de imitación
como homenaje en admiración.
Y así, todos los años,
el 12 de junio
Nunca deja de ser tu cumpleaños.