jueves, 30 de agosto de 2018

Doble asesinato



Debe haber pocos tabúes como el de no querer a los hijos.
Por eso se mató.

A los 37, casi la edad que tengo hoy, ya se había quedado viuda luego de parirnos a dos.

Recuerdo poco de ese tiempo. Olvido a propósito detalles y meses completos.
Lo que se me quedó grabado, como la verdad mas fundamental de la vida, es que ella no me eligió.

Aún siento muy viva, a diferencia de a ella, la culpa de su dolor.
Mi cerebro de 7, 11, 15, 36 años nunca pudo procesar que no podía resolver yo, para ella, la frustración.

Aunque de verdad quería.

La vi llorar tantas veces con rabia por la prisión. Me dijo con total claridad que odiaba ser mi madre y que no podía escapar.

No era por falta de amor. Era falta de vocación.

Fui la única testigo de su desesperación y su lucha. Para ayudarle, desee con toda mi fuerza desaparecer.

Si solo hubiera podido mitigar su dolor.

Fueron años que parecieron siglos y al final ella se rindió. Un día, inesperado, dejó de tratar y así se desvaneció.

Fue irónico, porque cuando lo hizo, en realidad ganó. Era la libertad que había anhelado por años.

Pero era inaceptable que una madre no quisiera a sus hijos. Por eso la mataron otra vez, luego de que murió.






No hay comentarios:

Publicar un comentario